jueves, agosto 11, 2005

CIUDAD EN CAOS

por Ernesto Márquez*
San Cristóbal, nuestra ciudad, podrá tener garantía de un futuro optimo - sí con visión de ciudadanos del primer mundo - planificamos eficazmente, con acierto y capacidad de liderazgo, los proyectos ideales para la consecución de fines esenciales como; la cohesión social, el fortalecimiento económico y el crecimiento sustentable de la ciudad, todo esto a fin de promover la inclusión social e ir reduciendo las desigualdades entre las diferentes zonas y barrios de la ciudad que tanto marcan la conciencia de todos nosotros, los vecinos.

Y sabiendo que en una ciudad lo más importante son los ciudadanos, tenemos que apostar a favor de la participación activa de todas las personas en este proceso de reflexión y debate creando los medios idóneos para expresar todas nuestras ideas, todos nuestros pensamientos, orientados a liberar del caos a la ciudad, a llevarla a ser nuevamente la ciudad de la cordialidad.

San Cristóbal debe preparar su renacimiento y para ello necesita de todos los ciudadanos, necesita activar la conciencia ciudadana como tarea primordial. Se necesitan ideas, sentimientos y emociones, proyectos, para luego activar los mecanismos participativos iniciando un debate para consensuarlos y convertirlos en realidad porque la ciudad como un todo es una tarea colectiva.

En definitiva, es necesario que empecemos a comprender mejor a San Cristóbal en forma integral, para que las ideas definitivas enmarcadas en realidades, sean concebidas con efecto multiplicador y desencadenen la realización de nuevos proyectos de inversión que permitan generar el desarrollo integral y por ende la promoción y el perfeccionamiento social de la población. Los efectos positivos de esta reflexión, sin dudas traspasarán los límites de la ciudad, beneficiando a toda la región y en consecuencia al país.

El Gobierno Municipal debe trabajar con auténtica pasión para promover proyectos que hagan de San Cristóbal la ciudad más innovadora, moderna, culta y cosmopolita de la región. Una ciudad que piense en sus ciudadanos y apueste todo por mejorar la calidad de vida, por desarrollar políticas vanguardistas en materia de vivienda, ordenamiento - del caos -vial, desarrollo sostenible, recuperación de los barrios y revisión de sus límites, construyendo espacios e impulsando dinámicas de interrelación desde una perspectiva metropolitana y solidaria. Así, San Cristóbal nuestra ciudad, podrá tener garantizado un futuro optimo.
*Abogado / Director de Fundaideas.

miércoles, agosto 10, 2005

LOS CIUDADANOS Y LA CASA STEINVORTH

por Ligia Esther Mogollón *
La culminación de los trabajos de restauración de la Casa Steinvorth y su puesta en valor representa un acontecimiento trascendental para la vida de la ciudad de San Cristóbal y un motivo de júbilo para todos los que luchamos por su enriquecimiento urbano-arquitectónico. Además del logro patrimonial que significa el rescate físico de un edificio que tuvo una figuración relevante en el pasado, este hecho cultural atestigua los efectos de la voluntad y tenacidad de la sociedad civil por mantener viva la memoria de la ciudad en la que habita. Mucho más ahora en tiempos de globalización, cuando sabemos con más énfasis, que la historia local es la de la identidad.
La Casa Steinvorth, construida alrededor de 1884, constituyó el centro más emblemático del comercio del café en el Táchira durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX. Con el paso de los años, la edificación sufrió las tensiones propias de la dinámica social, económica y física de la ciudad, con el resultado de nuevos usos y funciones que determinaron su acelerado proceso de deterioro. En la década de los setenta, el primer Plan Maestro del Centro Cívico (1976) optó por una intervención de renovación urbana del tipo tabula rasa que literalmente significó la demolición de las obras antiguas y con ello la destrucción de la Casa Steinvorth. La vieja casona se salvó sin embargo, gracias a que un grupo de personas preocupadas por la ciudad comenzó a vislumbrar la necesidad de la recuperación de sus valores históricos y culturales y logró una cierta concientización en los organismos gubernamentales sobre el significado de la amenazada edificación.
Si bien en el año 1985 un nuevo Plan Maestro contempló el respeto a la presencia de la Steinvorth, no motivó ninguna acción concreta para su expropiación. Haría falta casi 10 años más de reclamos y diligencias incansables del Grupo Por San Cristóbal y de algunas personas preocupadas por la ciudad, a la cabeza de los que siempre estuvo Leonor Peña, que se concretaron en 1993 con el aporte financiero para la compra de la casona otorgado por la presidencia de la República bajo el mando del tachirense Ramón J. Velásquez. No obstante, los problemas no terminaron. La obra fue adjudicada y comenzada a construir por personal no idóneo y sin un proyecto de intervención adecuado, lo que a fines de 1998 resultaría en el colapso parcial de la edificación. La asociación civil Por San Cristóbal siguió entonces perseverante en sus actividades para rescatar el edificio de sus ruinas, empeño que cristalizó en el 2000 al ser decretada la Casa Steinvorth, “Bien de Interés Cultural de la Nación y Patrimonio Cultural e Histórico del estado Táchira”. A partir de ese momento los buenos oficios del funcionario del Estado, el arquitecto Wilberto Martínez, logran la consecución de un proyecto de restauración que elabora en el 2002 la arquitecto Mildred Egui. Posteriormente la Gobernación inicia las obras que hoy felizmente culminan.
Además de la respuesta efectiva que finalmente dio el Estado ante una derrumbada Casa Steinvorth, sólo el siempre mantenido aliento del Grupo por San Cristóbal fue el aporte fundamental que hizo posible esta intervención que hoy nos reconcilia con nuestra memoria colectiva.
* Arquitecto, profesora UNET.

DE FIESTA EN FIESTA

por Leonor Peña
Llene este vaso. Llénelo y llévelo hasta su corazón
Beba, haga beber su corazón.Beba otra vez.
Ya está. Mire ahora.¿Qué me dice del fondo? ¿No ve acaso un flor?
Esa es la flor que anda en usted.
Ahí va su flor.
Ramón Palomares“El Alma dándole de beber”
Primero en brindis por la tradición.
Para festejas a lo tachirense, tenia que ser así: empezar por el brindis. Y es que el brindis no lo podemos quedar debiendo, porque el motivo lo exige. ¿O a caso existe un pueblo que pueda hablar de raíces y constancia a la hora de las Fiestas Populares, de las Fiestas Patronales, más que el tachirense? Festejar, y brindar por ello, porque se sigua festejando y que la fiesta en el Táchira sea con devoción, no en balde se dice “que el santo vaya adelante para que presida la fiesta”, que suene la música y la pólvora y que esté listo el miche porque el brindis será con nuestro aguardiente. Brindis, para poner de júbilo el alma, el espíritu, y que así esa flor que desanda en cada uno, renazca con el aroma de la tradición, para reconocernos como un pueblo que celebra sus labranzas con sus santos campesinos en procesiones de agradecimiento, mes a mes durante todo el año. Un pueblo que tiene sus Santos Niños y sus Santos Ángeles y Arcángeles, sus Santos Mártires y sobre todo sus Santas Señoras, Vírgenes y Patronas de los caseríos, poblados y ciudades. Un pueblo que llama a su Patrona Espiritual, Nuestra Señora, cuando de ella, de Nuestra Señora de la Consolación se habla y que tiene por Patronos además imágenes fervorosamente veneradas, como las del Santo Cristo de La Grita o el Santo Cristo de El Limoncito, que desde la Iglesia Catedral, es Guarda Custodio de nuestra Cuidad de San Cristóbal.
Una corte celestial tachirense
Así, reunidos en una corte celestial campesina, celestial cristina, o celestialmente angelical, son llamados a los protagonistas de la fe de un pueblo todo el año, para que estén dispuestos a presidir la ceremonia principal de la Misa, cuando la Fiesta es Patronal; porque el motivo es que el calendario marca el día del Santo Patrono del lugar. Procesiones, rogativas y novenas cuando la ocasión lo exige para que la comunidad cumpla el rito que indica el calendario de la tradición, pues ya la costumbre es más que ley, o porque una calamidad pública une al colectivo en torno a la fe para pedir la protección de su Santo Patrono. Y los ya no tan comunes velorios y adoraciones que llenan de luces de velas el firmamento de las creencias tachirenses, y que aun alcanzamos a encontrar en los altares y capillas de los campos donde florecen en papel y retazos de telas, estrellas y claveles para adornar el altar de San Isidro Labrador o a la Santa Cruz, el Niño en el Pesebre o algunos Santos Patronos como San Juan, San Pedro y hasta las Animas Benditas, porque todos ellos se han hecho merecedores que se les agradezca y celebre su fiesta pues hay razón la que dan los letreros o avisos que cuelgan en las paredes de las capillas: “ Por los favores recibido…....”
Entonces, para que la fiesta sea completa la devoción exige cumplirle al Santo Patrono con su alborada de campanas, su misa y procesión con pólvora y música, así con la bendición del Santo Patrono se reparte el brindis y sigue la fiesta.Por eso esta cronología que hoy presentamos nos dice que los tachirenses, bendecimos en el nombre de Dios y de todos lo Santos Patronos a nuestros hijos, al cumplir con la honda costumbre decirles: Dios los bendigaA nuestras cosechas, que encomendamos al gran santo campesino San Isidro Labrador, a nuestro pueblo, porque no hay lugar en el Táchira donde no este presente el escenario de una devoción, ya sea un altar de repisa en la sala, en el comedor o en el cuarto principal; en una capillita a la orilla de un camino, una gruta en la hacienda, caserío, poblado y por supuesto en nuestras iglesias católicas, ubicadas siempre frente a la Plaza fundacional.Escenarios estos que permanecen todo el año recibiendo la peregrinación de la fe, pero es un día especial el del Santo Patrono, a quien esta consagrada la ciudad, el pueblo, el caserío, la capilla, la capillita o el altar familiar, y por ello podemos decir que somos un pueblo devoto de nuestros santos, de nuestras cosechas, y sobre todo devotos de las fiestas, razón por demás para asegurar, que en el Táchira vivimos devotamente de Fiesta en Fiesta.

100 IDEAS PARA SAN CRISTOBAL




La Ciudad de San Cristóbal será un lugar saludable, seguro, diverso y estimulante, si nos comprometemos a su planificación integral, con acierto y capacidad de liderazgo, a llevar a cabo los proyectos ideales y soluciones innovadoras para la cohesión social, el fortalecimiento económico y el crecimiento sustentable de la ciudad. A promover la inclusión social y reducir las desigualdades entre sus diferentes zonas y barrios.

Sabemos que el bienestar de los ciudadanos es un valor común en un mundo donde la diversidad cultural y biológica debe conservarse, por ello proponemos la participación activa de todas las personas en este proceso de reflexión y debate, a través del Concurso 100 IDEAS PARA SAN CRISTÓBAL.

La Ciudad de San Cristóbal, necesita de todos sus ciudadanos. Necesita ideas, sentimientos, proyectos, para luego activar los mecanismos participativos y convertirlos en realidad, porque la ciudad como un todo, es una tarea colectiva. Definitivamente, es necesario que empecemos a comprender mejor nuestra ciudad de forma integral, para que las ideas enmarcadas en realidades, sean concebidas con un efecto multiplicador que desencadene la realización de nuevos proyectos de inversiones, que permitan generar el desarrollo integral y por ende la promoción y el desarrollo social de la población. Efectos positivos, que sin duda traspasarán los límites de la ciudad, beneficiando a toda la región y en consecuencia al país.(…)

Nos estamos planteando identificar los rasgos que definen nuestra Ciudad de San Cristóbal: sus íconos, símbolos de identidad que nos dan sentido de pertenencia y perdurabilidad en el tiempo. Revalorizar nuestra condición de ciudad capital, ubicada en la frontera más dinámica de América Latina. (…)

Hoy le decimos a nuestra Ciudad que estamos decididos a transformar sus actuales condiciones de vida. A proponer alternativas válidas que puedan adoptarse para contrarrestar las agresiones y la explotación desenfrenada de los recursos naturales y culturales, a cuidar la naturaleza, a educar a las nuevas generaciones en estos principios y demostrar con dignidad y compromiso en la acción y participación ciudadana, que sí es posible tener la ciudad amable y cordial que queremos. Que sí es posible tener y devolverle la dignidad a nuestra Ciudad de San Cristóbal, que en su proceso de transformación permanente, se ha convertido en una ciudad inconclusa, perdida, ingobernable, contradictoria, anárquica, pero al mismo tiempo amado, opulento y plena de futuro. Ciudad que en nuestras manos, frente a nuestra mirada, no debe perderse.

FUNDAIDEAS